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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica (2do. Trimestre 2008)"

Pr. Walter Ruiz 

Comentarios de la Lección de la Escuela Sabática 

2do. Trimestre de 2008 

"Jesús es maravilloso" 

Lección 1 

12 de Abril de 2008 

El misterio de su divinidad 



Versículo de memoria: "En el principio era ei Verbo, y ei Verbo era con Dios, y ei Ver- 
bo era Dios. Este era en ei principio con Dios. Todas ias cosas por éi fueron iieclias, y 
sin éi nada de io que tía sido lieclio, fue lieclio" (Juan 1:1-3). 

Hoy hablaremos de la divinidad de Cristo. Este es uno de los temas más profundos de 
las Escrituras, pues podríamos hablar un trimestre y todavía habría preguntas. Dios no 
ha querido revelarnos mucho acerca de la naturaleza divina del Señor, sólo lo suficiei 
te para maravillarnos de su grandeza y gracia. No tenemos la capacidad de compren- 
der completamente tal misterio. Incluso lo revelado es a veces mal interpretado. Aui 
que hay pasajes bíblicos muy claros, muchos cristianos han tomado posiciones encon- 
tradas a lo largo de la historia. Tal vez la regla fundamental para entender lo que es po- 
sible entender de este misterio es: Cíñete al testimonio exacto de la Palabra de Dios. 
No abordes el tema con ningún prejuicio, no lo mezcles con pensamientos o filosofías 
humanas. 

La Pre-existencia (Hebreos 1:1-4; Colosenses 1:15-20; Juan 8:23, 58, 59; 17:8, 24) 

En el Antiguo Testamento, Miqueas ya afirmaba que el Mesías venidero sería Dios 
mismo, activo desde la eternidad (5:2). En el Nuevo, Pablo enfatiza la condición divina 
siempre existente de Cristo. El es Dios en la exacta imagen del Padre, Creador y Sus- 
tentador de todo lo que existe. El no es un ángel exaltado (que en el Antiguo testamen- 
to son llamados dioses, en ocasiones), sino el mismo Dios, el Señor. Pablo habla a los 
nuevos creyentes y a los que ya tienen tiempo en la iglesia. A los primeros, que vienen 
de un mundo pagano con dioses y semidioses de tendencias humanas degradantes, el 
apóstol les habla de la Santísima Divinidad de Jesús, que dejó el Cielo para mezclarse 
con nosotros y rescatarnos para sí, por el derramamiento de su sangre en la cruz. Y a 
los antiguos, Pablo les advierte que no se desvíen de la fe, como algunos ya lo hacían, 
al no reconocer que quien estuvo con nosotros, estuvo también al principio con el Pa- 
dre, Dios eterno ante quien debemos doblar nuestras rodillas (Filipenses 2). 

Juan confirma la divinidad pre-existente de Cristo Jesús. De hecho su evangelio, al que 
podría calificársele como complementario, relata episodios de la vida del Señor que 
subrayan explícitamente su condición divina, desde que hubo un principio. Tal vez la 
declaración más categórica del Mesías fue afirmar "antes que Abraham fuese, yo soy". 
Aquí, el Salvador declara su condición preexistente y aplica a sí mismo el nombre sa- 
grado de Dios, "Yo soy" (Éxodo 3:14), el mismo nombre con que se reveló a Moisés. La 
respuesta de los dirigentes judíos no fue menos clara. Ellos entendieron perfectamente 
de qué hablaba Jesús. Finalmente, llevaron a la muerte a Jesús por afirmar ser plena- 
mente Dios (Juan 10:33). 



La mensajera del Señor refiere que "al hablar de su preexistencia, Cristo lleva la mente 
hacia atrás, hacia edades sin fecha. Él nos asegura que nunca hubo un tiempo cuando 
él no hubiera estado en íntimo compañerismo con el Dios eterno. Él, cuya voz estaban 
oyendo los judíos, había estado con Dios como uno que surgió con él". 

Hijo Unigénito (Juan 1:14, 18; 3:16, 18; 1 Juan 4:9) 

Cuando los profetas trataron de poner en lenguaje humano la revelación divina, hicie- 
ron lo mejor que pudieron. Todo lenguaje tiene sus limitaciones. ¿Cómo definir con pa- 
labras humanas la relación entre Jesús y Dios el Padre? El apóstol Juan lo hace di- 
ciendo que Jesús es UNIGÉNITO, el único gue vino del Padre para salvarnos, el que 
está más unido al Padre porque es uno con Él. En todos los pasajes donde Juan se re- 
fiere a Jesús como unigénito, él enfatiza el tema de la relación y la condición única del 
IVIesías. 

Lamentablemente, ha habido quienes han considerado a Jesús como un ser inferior, 
generado o creado por el Padre. Tú podrías llegar a esta conclusión si sólo te quedas 
con la frase 'Jesús unigénito del Padre', rechazas el testimonio de la Escritura, y te po- 
nes a filosofar sobre ella. Pero si entiendes esta frase en el contexto de todo lo que 
Juan dice tan claramente en su evangelio acerca de Jesús, no hay posibilidad de con- 
fundirte. Esta frase afirma la pre-existencia absoluta, la divinidad plena y la gracia in- 
conmensurable de Dios, que obró de forma tan maravillosa para salvarnos del pecado y 
la maldad. Esta frase en realidad es un atisbo a un tema que comprenderemos más 
sólo en la eternidad. 

Jesús es el Señor (Mateo 3:3; Juan 1:1; 20:28; 1 Corintios 1:3; Filipenses 2:11) 

El Nuevo Testamento es categórico al afirmar la divinidad de Jesucristo. Las repetidas 
declaraciones del Salvador durante su ministerio terrenal (Juan 10:30), los numerosos 
testimonios de aquellos que vieron con sus propios ojos y palparon con sus propias 
manos lo tocante al Verbo de Vida, la obra subsecuente del Espíritu en las vidas de to- 
dos los seres humanos llamando al arrepentimiento, a la búsqueda de justificación, y a 
una vida nueva en Cristo; todo esto declara, como dirá el apóstol Pablo, que "Jesucristo 
es el Señor", para gloria del Padre. Los testimonios no dejan otra opción. 

Se llama a Jesús con el nombre privativo de Dios en el Antiguo Testamento. El Espíritu 
declaró por medio de los apóstoles que Jesús fue el Creador y Sustentador de todo lo 
que existe. Grande es el misterio de la Deidad, y grande es el misterio de la salvación 
por gracia, cómo Jesús siendo plenamente Dios, dejó su trono en el cielo para despo- 
jarse a sí mismo, asumir toda nuestra humanidad sólo sin pecado y dejarse matar en la 
cruz del Calvario para que nosotros podamos tener vida en abundancia aquí y vida 
eterna cuando el venga a buscarnos. 

Ya todo está hecho para que podamos entrar en el Reino de la gracia. Hoy el Espíritu 
dice Ven, la Esposa dice Ven. Sólo falta nuestra respuesta, que de todo corazón espero 
que sea un SÍ. 



Pr. WaltherRuiz